Marisol and Warhol Take New York explora los ascensos paralelos de los artistas hacia el éxito, la formación de sus personalidades artísticas, su navegación inteligente por las relaciones de la galería y el florecimiento de sus primeras prácticas artísticas desde 1960 hasta 1968. La exposición presenta préstamos clave de El trabajo de Marisol de las principales colecciones mundiales, junto con obras icónicas y películas raramente vistas y materiales de archivo de la colección de The Warhol.
Jessica Beck, curadora de Arte de Milton Fine en el Museo Andy Warhol en Pittsburg, abordó el tema en el programa En Conexión, conducido por César Miguel Rondón.
“La idea me vino hace cinco años cuando comencé a ver las películas de los temprano años 60 de Andy Warhol. En esas películas se destacaba mucho el trabajo de Marisol. Me interesé mucho en poder celebrar ese trabajo que hicieron jutnos en Nueva York y en devolver a Marisol Escobar a la gran escena”, dijo Beck.
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Hay una obra que llama mucho la atención dentro de la exposición. Es un Andy Warhol que está encajonado.
“La obra de los años 61 o 62, prácticamente del comienzo de la exposición. En efecto Andy Warhol está encajonado. Marisol lo encajonó de alguna forma. Es un Andy Warhol sencillo y humilde, no es todavía la gran estrella icónica que se convirtió. Vemos un gesto humilde colocando una mano sobre la otra. Sus zapatos, que por cierto son zapatos reales de él. Esta obra es la que inaugura la exposición”, apuntó.
En la exposición también hay fotografías de Andy Warhol y de Marisol en Nueva York.
“Fue muy estrecha la relación de ellos dos hasta el año 68, cuando Marisol decide salir de Nueva York, va a Europa, decide recorrer el mundo, pasa una buena temporada en el sureste asiático, regresa a Venezuela, y luego su vida adulta la vuelve a pasar de nuevo en Nueva York”, agregó.
Hay una escena muy llamativa, donde Marisol cena consigo misma.
“Esa es la descripción puntual de una mujer en los años 60. A Marisol le preguntaba mucho si se iba a casar o si estaba saliendo con alguien, entonces Marisol se coloca cenando ella con ella misma. Eso es una declaración feminista. Es una declaración perfecta de lo que era una mujer rebelde en la década de los 60”, explicó.
Finalmente, Beck destacó que en la obra llamada “La Fiesta”, todos los rostros son los de Marisol.
“En esa obra hay crítica social y sentido del humor. Es una gran humorada. Es una obra del año 66 y el papel tapiz que tenemos es la famosa vaca de Warhol también del año 66”, puntualizó.